Sobre Ojímetro
Qué es
Ojímetro es un juego de estimación visual. Colocar un punto en el centro de una figura, reproducir de memoria la longitud de una línea, llenar una figura hasta un porcentaje de su área, encontrar el punto medio o el tercio de un segmento, poner una línea paralela a otra, partir un ángulo por la mitad, formar un ángulo concreto, convertir un rectángulo en un cuadrado. Nueve pruebas. Ninguna pide regla, ninguna pide calculadora. Solo tu ojo y tu dedo.
Se juega de tres maneras. Niveles: 36 partidas fijas en seis series, de las más suaves a las de la serie Maestro, con estrellas por puntuación y el siguiente nivel abriéndose con la primera estrella. Reto diario: una partida de tres pruebas, la misma para todo el mundo durante el día según la hora de Madrid. Práctica: figuras nuevas cada vez, con la prueba que tú elijas o al azar. Y, en cualquier momento, retar a alguien con un enlace para que juegue exactamente tu misma partida.
No hace falta registrarse ni descargar nada: entras y juegas. Si quieres guardar tu progreso y seguir en otro móvil u ordenador, puedes crear una cuenta, pero es opcional. Y si te picas con alguien en concreto, añádelo como amigo y tendréis vuestro propio ranking.
Por qué existe
Porque estas tareas parecen fáciles. Cualquiera cree que sabe dónde está el centro de un rectángulo. Y luego fallas por poco. Un tres por ciento, cuatro puntos, un pelín. Nunca por mucho, siempre por poco, y ese «por poco» es lo que engancha: la sensación de que la próxima vez lo clavas.
No inventamos nada. Los juegos de estimación visual existen desde hace años, en papel y en pantalla, y algunos son estupendos. La apuesta de Ojímetro está en otro sitio: que se juegue bien con el dedo en un móvil, que cada prueba termine con una revelación que te enseñe exactamente por cuánto has fallado, y que haya un camino (los niveles, la racha del reto diario) que te dé una razón para volver mañana. Un pique corto, honesto y sin trucos.
Cómo funciona la puntuación
Cada prueba mide tu error en porcentaje o en grados y lo convierte en puntos de 0 a 1000 con una curva que perdona los fallos pequeños y castiga los grandes. La partida es la media de sus pruebas. Un 1000 significa error cero, sin redondeos de cortesía. En los niveles, esa puntuación se traduce en estrellas: una a partir de 600, dos a partir de 750, tres a partir de 900 (algo menos en la serie Maestro). La dificultad cambia las figuras, los giros y los tiempos, nunca la fórmula. Está todo explicado en Cómo se puntúa.
En un reto por enlace y en el reto diario, todo el mundo juega exactamente las mismas figuras. No hay ventaja posible más que la de tener mejor ojo.
Tu perfil: invitado o con cuenta
La primera vez que juegas, tu navegador genera un identificador aleatorio y una clave secreta, también aleatoria, y los guarda en el dispositivo. Eso es tu perfil de invitado. No lleva correo, ni teléfono, ni contraseña, ni nada que diga quién eres. Puedes ponerle un nombre (hasta 24 caracteres, el que quieras) para que aparezca en el ranking; si no lo haces, saldrás como «Anónimo». Como invitado, tu progreso vive solo en ese navegador: si borras sus datos, se pierde.
Si quieres conservarlo, en Perfil puedes crear una cuenta: con Google («Continuar con Google») o con tu correo y una contraseña. Lo que llevabas jugado como invitado se une a la cuenta, tu progreso se guarda en la nube y lo recuperas al entrar en cualquier dispositivo. Tu correo no se muestra a nadie. Si olvidas tu contraseña, «¿Olvidaste tu contraseña?» te envía un enlace para elegir una nueva.
Cada jugador tiene además un código de amigo de 8 caracteres. Si compartes tu código o tu enlace de invitación y alguien lo usa, quedáis como amigos los dos y podéis compararos en el ranking de amigos. Puedes quitar a un amigo cuando quieras.
Qué se guarda y dónde
En tu dispositivo el juego guarda: el perfil (identificador, clave y nombre), tu progreso en los niveles (mejor puntuación y estrellas de cada uno), tu resultado del reto de hoy, tu récord de práctica, tus estadísticas (partidas, media, racha, mejor resultado por prueba), tu experiencia, logros, monedas y el armario de tu personaje, tus ajustes (idioma, sonido, tema) y, si algún día hay algo que consentir, tu decisión sobre la analítica.
Al servidor, para el ranking y los amigos, se envían: tu identificador (con la clave que demuestra que es tuyo; el servidor guarda de ella solo una huella), el nombre que hayas elegido, el aspecto de tu personaje y tus puntuaciones (de qué partida son, cuántos puntos y cuándo). El servidor te asigna un código de amigo y guarda con quién eres amigo. Si tienes cuenta, además guarda tu correo, tu identificador de Google o una huella de tu contraseña (nunca la contraseña) y una copia de tu progreso para recuperarlo en otro dispositivo. Nada más: ni tu ubicación ni lo que haces en otras webs.
Puedes borrarlo todo desde Perfil → Borrar cuenta: se eliminan tu usuario, tus puntuaciones, tus amigos, tu guardado en la nube y los datos del dispositivo.
Cuando compartes un reto, la semilla de la partida, tu puntuación y tu nombre viajan dentro del enlace que tú decides mandar. Hoy no hay anuncios ni analítica activa. Si algún día los activamos, será con tu consentimiento previo. Todo el detalle está en la política de privacidad y en la política de cookies.
El ranking es informal
Hay ranking del día, de la semana y de niveles, en versión global y solo con tus amigos. Las puntuaciones las calcula tu navegador y se envían tal cual. El servidor comprueba que sean plausibles, pero no puede verificar cómo se han conseguido, y los nombres los escribe cada cual. Sirve para picarte con gente que juega lo mismo que tú. No sirve para premios, ni para sorteos, ni para demostrar nada a nadie.
Quién lo hace
Ojímetro lo hace Pablo Rebollo Toro, de forma independiente y sin equipo detrás. Es un proyecto pequeño. Si encuentras un fallo, tienes una idea para una prueba nueva o simplemente quieres decir hola, puedes escribir a través de la página de contacto.
Qué NO es Ojímetro
Lo decimos sin rodeos: Ojímetro no mide nada médico ni intelectual. No es un test de visión, no evalúa la agudeza visual, no detecta problemas oculares, no mide inteligencia ni «capacidad espacial» y no sustituye una revisión con un óptico u oftalmólogo. Una puntuación baja puede deberse al tamaño de tu pantalla, a la precisión de tu dedo, a que vas en el autobús o a que hoy no era tu día. Una puntuación alta tampoco garantiza nada sobre tu vista.
Si notas que ves peor, que te cuesta enfocar o que algo no va bien con tus ojos, la respuesta correcta no es jugar otra partida: es pedir cita con un profesional sanitario.